¿QUE ES EL ABUSO SEXUAL INFANTIL?
El abuso sexual infantil es
una realidad más cotidiana de lo que nos gustaría reconocer. Al mismo tiempo,
es una realidad oculta. Lo es tanto por su carácter delictivo inherente (el
agresor intentará por todos los medios que sus actos no se revelen), pero
también por el silencio al que las víctimas se ven condenadas. Este silencio se
debe por una parte a las estrategias de manipulación ejercidas por el abusador,
y por otra a la situación de indefensión en la que los niños, niñas y
adolescentes víctimas se encuentran por motivos evolutivos y las limitaciones
propias de su edad.
El abuso sexual infantil se
refiere a contactos o interacciones entre un/a niño/a y un/a adulto/a, cuando
el/la adulto/a (agresor/a) usa a una persona menor de edad para estimularse
sexualmente él mismo, al menor de edad o a otra persona (que puede ser, a su
vez, un adulto u otra persona menor de edad). Los agresores suelen ser adultos
conocidos por los niños, niñas y adolescentes, pero en ocasiones también pueden
ser menores de edad.
Existen distintas formas de
abuso sexual. Se puede diferenciar entre aquellas que requieren contacto físico
(violación, incesto, pornografía, prostitución infantil, sodomía, tocamientos,
estimulación sexual… ) y sin contacto físico (solicitud indecente a un niño o
seducción verbal explícita, realización acto sexual o masturbación en presencia
de un niño, exposición de los órganos sexuales a un niño, promover la
prostitución infantil, la pornografía y la corrupción de menores…).
· Durante el 2015 ingresaron a protección de la
entidad 7.440 niños, niñas y adolescentes por motivo de abuso sexual.
·
En 2015 se reportaron 18 mil casos.
· Según la defensoría del pueblo Entre enero y
febrero de 2016: 2.594 niños (promedio 43/día).
·
El 84 % de los casos se cometen contra niñas.
·
Sólo un 30 % de casos se denuncia (Medicina
Legal).

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